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Carne a US$2.000 y otros «caprichos», el boom de los mercados de importación de Venezuela.

Más de US$2.000 por un kilo de carne importada de Japón.

Es una de las caras exquisiteces que pueden encontrarse en este mercado de la zona de Las Mercedes, tradicionalmente una de las más acomodadas de Caracas.

Vinos gran reserva de España y Chile, jamones ibéricos a US$150, fina pasta italiana y aromáticos quesos suizos adornan los anaqueles de un negocio difícil de imaginar en la Venezuela de la crisis.

En un país golpeado por la escasez de alimentos y medicinas y en el que, de acuerdo con las cifras de Naciones Unidas, más de 7 millones de personas necesitan ayuda humanitaria, cada vez hay más tiendas que se dedican a la venta de artículos importados, algunas delicias gastronómicas de alto coste.

Los habitantes de las principales ciudades venezolanas han notado su proliferación, de la que da fe Kismer Pérez, contable de una empresa que produce una bebida de arándanos y que ahora tienen en los llamados «bodegones» de importación a algunos de sus principales clientes.

«Han caído muy bien entre el público y ahora mismo representan el 40% de nuestro mercado», señala.

Uno muy concurrido en la capital venezolana se ubica en la planta baja del lujoso hotel Eurobuidling.

Las existencias se agolpan en sus estrechos pasillos, por los que resulta difícil moverse a las horas de mayor afluencia de público.

Como sucede en cada vez más negocios de Venezuela, muchos clientes pagan en dólares.

Una mujer que prefiere no ser identificada explicó a BBC Mundo por qué acude asiduamente a este comercio.

«Aquí uno encuentra los caprichos que no hay en los mercados normales».

Los «caprichos» no son solo delicias propias de la alta gastronomía, sino mayoritariamente artículos de consumo más extendido, como la crema de cacao que fabrica una compañía de fama mundial.

Lo que más sorprende es su precio: aquí un bote de este producto cuesta US$15, muy por encima de su precio en los supermercados de Estados Unidos.

También hay chocolates, mermeladas, perfumes, desodorantes, licores, caramelos…

Todo con un denominador común: viene del extranjero.

    

«Venezolanos de viaje»

«Esta es una sociedad en la que mucha gente ha estado durante años acostumbrada a viajar a Estados Unidos, sobre todo a Miami, y esa gente quiere tener aquí lo que podía comprar allí», explica Federico, que después de años al timón de una empresa de impresiones ha visto en esta demanda insatisfecha una oportunidad y ha unido esfuerzos con unos socios para poner en marcha su propio «bodegón».

El suyo, del que no quiere dar su nombre por temor a represalias de las autoridades, es virtual, como muchos de los que empiezan ahora. Publicita su oferta a través de Whatsapp y, sobre todo, Instagram.

«Hoy en Venezuela casi todo se vende por Instagram», afirma.

Desde que el pasado enero arrancó con un primer lote de productos importados de Estados Unidos, las cosas han ido viento en popa, cuenta.

«Vendemos unos US$1.000 diarios y en cinco meses hemos superado las expectativas de todo el semestre», cuenta.

Calcula que actualmente importan unos 2.500 kilos de mercancías de Estados Unidos al mes.

Él, como muchos de los que se han embarcado en esta por ahora lucrativa aventura, compra sobre todo en almacenes mayoristas estadounidenses y trae sus contenedores a través de los extendidos servicios de compañía puerta a puerta.

       

Fuente: BBC MUNDO. 

 

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